Detalles del evento
La Terapia floral del Dr. Edward Bach y la Cábala hebrea coinciden en una idea fundamental: la enfermedad surge cuando la personalidad se separa de la dirección profunda
Detalles del evento
La Terapia floral del Dr. Edward Bach y la Cábala hebrea coinciden en una idea fundamental: la enfermedad surge cuando la personalidad se separa de la dirección profunda del alma. Para Bach, el alma constituye la verdadera identidad espiritual del ser humano y actúa como un principio rector que orienta la vida hacia el aprendizaje, el propósito y la evolución interior. Cuando la personalidad ignora esos dictados internos y vive desde el miedo, el apego o el desequilibrio emocional, aparece el sufrimiento y, finalmente, la enfermedad.
Para la Cábala, el alma humana, aunque es una sola, posee cinco niveles (Nefesh, Ruaj, Neshamá, Jaiá y Yejidá), donde la Neshamá actúa como el "alma real" que transmigra entre existencias físicas para realizar su rectificación (Tikún).
El conflicto alma/personalidad que propone Bach como causa de la enfermedad es idéntico al que postula la cábala, describiéndolo como una desconexión entre el Ruaj (psique/ identidad espacio-temporal) y la Neshamá (alma real).
El Ruaj constituye la dimensión emocional, psicológica e identitaria del individuo. Es precisamente en el Ruaj donde se originan los conflictos internos que la Terapia floral busca armonizar. En este marco, las esencias florales funcionan como “conciencia líquida” y energía lumínica vibratoria que ayuda a armonizar los desequilibrios mentales y emocionales de las diferentes sefirot (dimensiones) del Árbol de la Vida, con la finalidad de restaurar la comunicación entre la personalidad y el alma, permitiendo, así, que el Ruaj vuelva a alinearse con la dirección de la Neshamá.
En cuanto al sentido de la reencarnación, ambos sistemas coinciden en que la vida terrenal es un proceso de aprendizaje, descrito por Bach como "un día de colegio" destinado a adquirir experiencia y perfeccionar la personalidad. Desde esta visión, la reencarnación no representa un castigo ni un ciclo mecánico, sino un proceso pedagógico de evolución de la conciencia. Cada vida ofrece las circunstancias necesarias para realizar el Tikún específico del alma.
En definitiva, la integración de la Terapia floral y la Cábala ofrece un mapa detallado para la transformación del alma, proponiendo la salud como el resultado de la armonía entre la conciencia humana y la luz infinita.
Raquel González
Vicepresidenta de SEDIBAC
Hora
10/06/2026 19:00 - 20:30(GMT+02:00)
